con lo que sabías que más me podía doler.
es el acto más miserable que el ser humano puede cometer.
Si van a hablar mal de mí traten de no saludarme después, por favor.
No veo para qué, si tan mala soy no me busquen, ni vengan a entablar una conversación de lo más amistosa conmigo como si nada hubiera pasado.
Lo más lógico cuando alguien te hace mal es alejarse, no acercarse.
De repente te encuentras mirando fotografías de hace unos años,
echas la vista atrás y te preguntas cuándo y cómo cambiaron tanto las cosas...
Entonces te viene a la mente una frase que solía decir, a menudo, tu abuela:
"Aquel que se volvió en tu contra, siempre fue enemigo desde el primer día."
Con el tiempo, fui entendiendo mejor el significado de esa frase,
fue cobrando sentido.
Y tienes que aceptar que habrá personas que viven en mundos paralelos,
que un día acuden a tí en busca de apoyo,
te abrazan y te hablan de amor,
y al siguiente buscan la excusa perfecta, la que más les convenga
para descargar todo su odio y frustración contra ti.
Es ahí cuando te das cuenta de que esa no es la realidad, que no va contigo,
y no te queda otra que seguir tu camino para poder avanzar.
Usted no está obligado a entender las cicatrices de cada persona,
pero sí a respetarlas,
cada uno vive y siente las emociones de manera diferente,
el hecho de que usted no empatice con ellas,
no le da derecho a juzgarlas.
Cuántas tardes de invierno, viendo la lluvia caer, entre cafés y alboroto.
Y los días de verano, paseando a la sombra, con tu sombrero de paja y las gafas de sol.
Los kilómetros que recorríamos, de esquina a esquina, en un mismo lugar,
tú y yo lo sabemos, papá.
Horas de charla, descubriendo una parte de ti que desconocía,
tus anécdotas de juventud, la risa tonta,
tus momentos de arranque cantando y bailando, llenando de vida toda la estancia.
Nuestra última "conversación",
tú respondiendo con bromas a cada una de mis preguntas,
pese a todo no te escuché una queja, porque así son los verdaderos luchadores,
los que a pesar de la adversidad, no pierden nunca el espíritu de lucha.